EL CAMINO DE SANTIAGO
[26-08-2010]
"La peregrinación es un hecho común a todas las religiones.
Los tres grandes centros del peregrinaje cristianos son,
Jerusalén, donde murió Jesucristo, Roma donde está la tumba
de San Pedro y Santiago de Compostela"
Se trata de lugares que a modo de imán han atraído siempre
a los fieles, metas sagradas a las que se llega tras un
viaje en que el peregrino se enfrenta a la naturaleza y se
encuentra consigo mismo.
El hombre ha peregrinado siempre, desde sus orígenes se ha
desplazado a tierras prometidas, hacía lugares
desconocidos. Movido por razones de fe o impulsado por la
necesidad misma de caminar, el ser humano está lanzado
casi obligado a la búsqueda y a lo largo de los tiempos ha
manifestado esta necesidad de conocer lugares nuevos, de
andar por tierras extrañas que le permitan avanzar en su
trayecto.
Nos marcamos ciertas metas y emprendemos el camino, el
peligro está presente durante todo el ascenso, pues en
todo trayecto surge la dificultad, la lucha, el
enfrentamiento con las fuerzas externas y de uno mismo.
Elegir el viaje es saber que uno va a dejar atrás muchas
cosas. Es más, el hombre puede peregrinar desde una
perspectiva interior y así, el trayecto externo del camino
tiene su correspondencia en el viaje interior que ofrece
todo peregrinaje. Esa es la Verdadera Magia del Camino.
El Camino de Santiago es la ruta mágica por excelencia de
Occidente, ruta que fue desarrollada y elevada al máximo
por el cristianismo, impulsada por los monjes cluniacenses,
pero que sin embargo posee un innegable origen precristiano.
El Camino de Santiago, como Camino Mágico hay que
entenderlo desde la definición de magia, lo grande de
nosotros mismos, lo que nos trasciende, lo que va más allá
de la personalidad. Magia es, cuando nosotros somos
capaces de atender a la vida de tal manera que la vida se
muestra ante nosotros en todas las percepciones, no solo
en la racional, también la intuitiva, la estética y lo que
los místicos podrían llamar la espiritual.
El Camino de Santiago es el resultado de muchos años, no
es una idea creada en un despacho, sino que se fue
generando por una serie de circunstancias, económicas,
políticas y culturales. Uno de los elementos importantes
fue que, las órdenes monásticas, fundamentalmente la Orden
de San Benito y del Cister sufrieron una transformación,
creando monasterios que se convirtieron en centros de
desarrollo económico principalmente agrario con las
tierras que circundaban los monasterios, estos centros se
fueron extendiendo, enfrentándose a la línea que formaba
el mundo musulmán. Estos habían llegado hasta Francia y
aquello alarmó a la cristiandad. Y entonces los
monasterios eran asentamientos que iban tomando cuerpo y
formando a través de los siglos una frontera, esa frontera
que va de este a oeste y que lega hasta Santiago de
Compostela, y así se va creando ese camino. Al mismo
tiempo que se crea el camino se genera el mito y este mito
lo que hace es articular todo un pensamiento, toda una
ideología católica floreciente, fuerte, frente al
pensamiento musulmán. Por lo tanto son los Reinos
Cristianos, el Sacro Imperio Romano los que conforman la
vieja Europa, evidentemente en el origen de Europa no está
solo el cristianismo, pero si está también el cristianismo,
sobre todo está el cristianismo en cuanto a que se confronta
con el pensamiento musulmán, con la cultura musulmana en la
propia Europa.
Desde el siglo IX y X hasta nuestros días son mil años
moviendo influencias, en la música, en la arquitectura, en
la economía, el trafico de influencias políticas, los
reyes, los nobles, los obispos y los papas vienen a
Compostela, y de Compostela salían los productos
económicos y productos culturales de Galicia por el mundo
adelante.
En los siglos X, XI y XII el norte de la península conoció
un esplendor religioso cultural excepcional, un hecho
histórico transcendental que marcó el origen de lo que hoy
es Europa. De él guardan buena cuenta las construcciones,
monasterios, iglesias o castillos que el románico y el
gótico han dejado a lo largo del Camino. La magistral
arquitectura cristiana es de una fuerza evidente, pero
tras ella se hallan capas más profundas que descubren el
Camino más remoto, un trazado más antiguo, construido
sobre las vías romanas que llevaban al Finisterre
atlántico y a su vez se habían servido de antiguos
trayectos sobre los que ya caminaban las tribus más
primitivas. Y es en la pista de lo pagano donde
descubrimos el trazado de un camino mucho más antiguo,
lleno de magia y misterio.
Hoy la ciudad de Santiago es más que una meta cristiana,
es una metáfora abierta al paso de los tiempos, un símbolo
que invita a reflexionar a todo caminante que se dirige a
ella. La ciudad de Santiago es un símbolo, es un mito, es
una creencia, es una ciudad mágica y hay que partir desde
ese punto.
Son muchos y no uno los Compostelas posibles, la ciudad es
un ser vivo en continua transformación que se regenera y
se adapta al devenir de los tiempos sin perder su
dimensión espiritual. Compostela acoge maternal a
peregrinos de todos los países, devotos, turistas,
cristianos o no, que han elegido realizar el Camino y
adaptar el reloj al ritmo de sus propios pasos.
Compostela es una ciudad muy vieja y es previa a la propia
época cristiana, de hecho en las excavaciones que se
hicieron en la catedral durante la década de los sesenta
en las que se intentaba encontrar vestigios que enlazaran
el descubrimiento del Apóstol con la antigüedad,
fundamentalmente la Iglesia Católica trató de buscar
improntas que le dieran argumentos históricos al mito del
Camino de Santiago, al enterramiento de Santiago. Y si,
encontraron enterramientos, de notables, de épocas previas
al cristianismo incluso, y se aprovecharon estos
enterramientos indudablemente para asentar sobre ellos el
mito del Apóstol.
Se construye poco a poco el Camino Jacobeo y frente a
Mahoma el Mensajero de Alá, los cristianos proponían a
Santiago, discípulo y hermano de Jesús, así encontramos a
Santiago Peregrino convertido en Santiago Matamoros, santo
convertido en guerrero alzando su espada y subido a su
blanco caballo.
En torno al Apóstol y al Camino se han generado muchas
leyendas, pero la primera leyenda y la que hay incluso un
intento general de haberla presentado como histórica por
las partes interesadas, fundamentalmente de la Iglesia
Católica. Es la leyenda de la Traslatio o Translación del
Apóstol Santiago a Compostela, donde hipotéticamente
estaría hoy enterrado, cuenta esta leyenda que el hijo
mayor del Zebedeo Santiago, es decapitado en Jerusalén por
las autoridades judías, los discípulos cogen su cuerpo lo
ocultan y lo trasladan en una barca por todo el
Mediterráneo a través del estrecho de Gibraltar, que es
donde se decía que estaban las columnas de Hércules, que
era la puerta de entrada al Océano Atlántico.
Atravesando las Columnas de Hércules suben por toda la
Península Ibérica delante de Portugal y entran por el río
Ulla y llegan a Iria Flavia, allí los discípulos intentan
buscar un lugar noble, un lugar importante donde enterrar
el cuerpo del Apóstol y allí encuentran la colaboración de
una reina, la Reina Lupa que vivía en un monte que hoy
recibe el nombre de Pico Sacro y que les prestó toda su
ayuda para enterrar al Apóstol. Desde ese momento se
oculta a este y desaparece durante siglos, hasta el siglo
VIII o IX cuando se produce el descubrimiento.
Muchos son los que se preguntan cuando llegan a Santiago
conocedores de la historia y de la imposibilidad histórica
de que ahí descansen los restos del Apóstol Santiago,
¿Quién entonces está enterrado aquí?.
No son pocos los que creen que quien realmente esta
enterrado en la Catedral de Santiago no es otro que
Prisciliano, Obispo de Ávila, ya que parece más real que
la leyenda del Apóstol que resulta más fantástica, llega a
Compostela en una barca de piedra y eso resulta como menos
creíble. Prisciliano como veremos es un heresiarca, un
hereje, detenido por enfrentarse a Roma, juzgado y
ajusticiado en Tréveres, cortándole la cabeza al igual que
hipotéticamente a Santiago.
El proceso del Camino se apoyó muchísimo en los
monasterios del Cister, esto conllevaba todo un desarrollo
urbanístico, un desarrollo de monasterios, de catedrales,
hospitales que a lo largo de los años fueron atrayendo la
mano de obra, los canteros, los braceros, carpinteros y
también a los maestros de obras, sobre estos se tejieron
leyendas de misterio, pero hay verdades como puños que son
las obras que han levantado estos arquitectos construyendo
un Camino, un Camino de piedra.
Se decide trabajar la piedra como elemento constructor,
pero la Iglesia no era quien directamente trabajaba la
piedra, ni quien diseñaba la arquitectura de los
edificios, sin duda hay que agradecerles mucho en el
Camino de Santiago a sus artífices, los constructores. Se
encomienda la construcción de albergues, iglesias etc., a
los compañeros constructores, maestros de la cantería,
profesión harto antigua que cobra nuevamente fuerza. Y es
que el Camino de Santiago es principalmente un camino
creado, esculpido, elevado por constructores. Para ellos
suponía también un camino iniciático, en el que el Maestro
constructor había pasado por diversas fases hacía el
conocimiento de su materia, la mayoría de los capataces
recorrieron el Camino y su saber parece estar plagado de
la espiritualidad de todo camino iniciático.
Así como los Templarios tenían un precepto, hablamos de
los Templarios occidentales, que era hacer el Camino de
Santiago a caballo y sus protegidos la hermandad de
constructores del Camino, también tenían entre sus
preceptos para ascender en el oficio, de albañil a
arquitecto, el peregrinar hasta el fin del mundo, hasta el
Finisterre, la Vía Láctea de los alquimistas. Para un
Maestro constructor Galicia era la escuela suma, el final
del camino en su carrera, solo después de haber conocido
el granito, de haber tallado el granito uno era
verdaderamente un Maestro constructor.
Los Templarios encargaron muchas de sus construcciones a
estas hermandades, a estos gremios de constructores. Bien
es sabido que estos tenían el propósito de custodiar el
Camino y proteger a los peregrinos y darles servicio y
asistencia.
A través de un camino iniciático los Templarios al igual
que los constructores vivían su espiritualidad a través de
niveles que se relacionan con las fases alquímicas en
busca del conocimiento, la Piedra Filosofal. La alquimia
era, digamos, el arte de las artes y la ciencia de las
ciencias que se desarrolló en la Edad Media a partir del
concepto de la pirámide, la pirámide clásica egipcia era
de cuatro caras, que simbolizaba los cuatro aspectos del
conocimiento, la ciencia, la filosofía, la religión y el
arte. Pero la alquimia suponía, además, un camino de
transformación, porque sin transformación no se podía
acceder a aquel estado de sensibilidad que permitía hacer
la unión de los cuatro saberes, la alquimia era una
cocción de conocimiento interior a lo largo del Camino que
tenía que cocinarse dentro del horno alquímico del alma,
de la experiencia y de la vivencia del propio caminante.
Uno de los gremios más conocido es Los Pata de Oca, Los
Patucos, que marcaban la piedra con esta marca. La Oca
también es un animal guía, sagrado para los antiguos
celtas, y hay muchos lugares del Camino que guardan
relación con los jares (pata de oca), jar era el antiguo
idioma. Castrojeriz, (Ciudad de ocas), Manjarín. (Hombre de
Oca), Montes de Oca. También el Juego de la Oca está
relacionado con los Templarios y con el Camino de Santiago,
algunas teorías apuntan a que este podría tratarse de un
juego inventado por los Caballeros Templarios que a modo de
símbolo lo utilizaban para recordar el Camino de Santiago,
lo ideasen o no, no es extraño pensar que los Templarios
utilizasen este juego como metáfora del Camino Jacobeo,
pues se puede trazar una correspondencia entre las casillas
del tablero y sus correspondientes lugares físicos a lo
largo del Camino y la analogía se presenta más que atractiva.
Si resulta significativo, El Laberinto, El Puente, en el
Camino hay dos puentes simbólicos e importantes, Puente de
Órbigo y Puente La Reina en Navarra, Ponferrada sería el
Laberinto, ahí se pierden la mayoría de los peregrinos por
su mala señalización, esta La Posada que serían los
albergues, La Cárcel que bien podría ser el Valle de
Valcárcel a dos jornadas de Manjarín y los dados serían la
piedra angular de las catedrales. Lo correcto en este
viaje sería ir de Oca en Oca, es decir protegido al abrigo
de un castillo o encomienda Templaría.
Los romanos también influyeron en la configuración del
mito Jacobeo, en El Bierzo se sitúan Las Medulas, minas de
oro romanas que dan muestra de una época de esplendor que
fue decayendo con las invasiones bárbaras.
El Camino Jacobeo se construyó partiendo de la antigua
ruta de las estrellas de ahí que también se ha llamado
Camino de las Estrellas o Vía Láctea. Aunque hoy Vía
Láctea sea el modo de designar a toda nuestra galaxia,
antes hacía referencia a esa anda de hileras estrelladas
que podemos observar extendiéndose en el cielo, sobre
todo en las noches de verano despejadas. Esa banda lechosa
que es la Vía Láctea ha guiado a todos los pueblos que a
lo largo de los tiempos peregrinaron hacía los Finisterres
Atlánticos, el Camino de las Estrellas sigue la dirección
de la Vía Láctea, atravesando el norte de la Península
Ibérica por el paralelo 42'5 aproximadamente, una vía en
la que encontramos abundantes elementos relacionados con
el mundo celeste. Pero este antiguo eje sufrió sus
transformaciones para adaptarse al institunacionalizado
Camino Medieval. Como sus antepasados los constructores
del Camino Jacobeo, clérigos, constructores, capataces,
alquimistas o Templarios al elegir sus emplazamientos
conservaron lugares simbólicos de la antigua Ruta de las
Estrellas. Muchos de estos lugares llevan aun el nombre
de estrellas recordando ese Camino astrológico.
El verdadero final del Camino no es la ciudad compostelana,
sino el mar, el símbolo del peregrino que el cristianismo
asumió como propio es una concha de viera, cuando Santiago
supuesto final del Camino es una ciudad sin mar. La Concha
Jacobea, Venera o Viera, tiene un significado que antecede
en Galicia a lo cristiano y que hace referencia al reino
sagrado de las aguas. El agua tiene una memoria de nuestro
inconsciente colectivo, el sentir de purificación, y la
concha ha sido utilizada en diversas culturas a lo largo de
los tiempos como elemento de culto, la concha es en el
Camino Mágico la Diosa Madre que acoge al peregrino, el
origen y el final, la muerte y la resurrección.
Desde el cabo, el peregrino del pasado observaba con
respeto y cierto miedo la caída del sol, imponente se
ofrecía a ser contemplado, como si la fuerza mítica de la
Costa Da Morte guardara un secreto al que muy pocos tenían
acceso. Y es que donde el sol se pone, en el horizonte se
sitúa el final de todos los Caminos, como la muerte es la
meta biológica de toda vida, pero si lo biológico y la
materia tienen la posibilidad de transformarse, el
peregrino como el alquimista puede transformar su materia
interior a lo largo de este camino mágico.
Lo verdaderamente importante del Camino de Santiago, es
que como cualquiera de los caminos de la vida habla a cada
persona en su propio lenguaje, el Camino es
suficientemente poderoso para que cualquiera que siga la
ruta del sol, desde su nacimiento hasta su muerte, recorra
ese mismo Camino Solar dentro de si, y si él es un
peregrino atento el Camino habla claramente para él con
todo lo que él está necesitando saber y cuando vuelve a su
casa vuelve convertido en otra persona, en un caminante,
en un guerrero, una persona que enfrentará la vida de una
manera más profunda, más intensa, más personal y más autentica.
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