Invocar es llamar o dirigirse a un ser sobrenatural que excede los términos de fuerza o cualquier otro valor o virtud por encima de lo natural, conocido o habitual. Muchos pensamos al oír el vocablo "invocación" en seres espantosos, diablos y demonios; quizás estemos demasiado influenciados las novelas y el cine distorsionando su sentido real. Tan solo el hecho de hablar o pedir con o a un ser querido que ya no está en nuestro mundo, es en sí mismo una invocación.
Los 22 Arcanos Mayores del Tarot, por su nivel metafísico, fueron ideados para ponernos en contacto con altas entidades espirituales. Las cartas, tan sólo son el medio de transmisión de la comunicación, como el viento al eco. Benéficas y positivas, obran sin duda para ayudarnos a progresar. Para sentirlas y entenderlas con profundidad, es requerible una sincera y profunda inspiración que nos desvincule de las últimas corrientes e influencias negativas. Formular adecuadamente nuestras preguntas, ubicándolas si es posible en un espacio y un tiempo definidos es esencial para poder actuar sobre ellas.
La propia consulta del Tarot deberá hacerse con una baraja de cartas previamente ungida con nuestro convencimiento, voluntad y fe. Sólo serán manejadas por las manos de su vestal, ya que parte de su fuerza no reside en los propios cartones o sus representaciones sino en el vínculo creado entre su propia materia y el espíritu de la vidente. La fuerza de esta convicción junto a la destreza y experiencia de la tiradora en su interpretación gestan el prodigio de la adivinación
El tapete o textil sobre donde disponer las cartas es altamente importante. Este debe de ser suave, agradable al
tacto y de color violeta. Sabemos que cualquier objeto absorbe y se impregna de todas las tonalidades restantes del arco iris de la luz, excepto las partículas del color en que vemos dicho objeto, las cuales
se reflejan en él como en un espejo, inundando la estancia y estimulando nuestros sentidos.
Es bien conocido que los colores influyen y alteran nuestro carácter y emociones. El color violeta es lo
suficientemente frío y caliente para templar la lucidez y la reflexión, transmite profundidad y
experiencia teniendo mucho que ver con lo emocional y espiritual. Místico y melancólico parece
representar la introversisín y el recogimiento. Su variación púrpura siempre ha significado en la historia realeza, dignidad y suntuosidad.
Teniendo en cuenta los anteriores mecanismos podremos ayudarnos para una relajada concentración del
incienso y de una vela prendida que aromaticen e iluminen tenuemente la estancia. Es importante cuidarse de todo
aquello que nos pueda distraer como sonidos u otros.
Cuando nos sintamos relajados y preparados tocaremos con las yemas de los dedos muy superficialmente el mazo de los Arcanos Mayores que previamente dejamos reposando sobre el tapete mientras pronunciamos la siguiente invocación con los ojos cerrados:
Tras la invocación descansaremos la palma de la mano sobre las cartas hasta sentir su temperatura, procediendo a guardarlas en un sitio preparado donde siempre descansarán tras cada trabajo. A continuación actuaremos igual con los arcanos menores y los guardaremos junto a los mayores.
Es preferible invocar siempre en noche de luna llena para ayudarse de su fuerza de atracción e influencia.
Si la baraja es tocada por otra persona su peculiar energía puede descargarlas y el vínculo entre la
vidente y ellas desaparecerá.