La palabra Talismán, deriva de Telsam o Telesm, del griego: “operación mágica”.
Su finalidad es proteger a la persona que lo lleva, dispersando o anulando todas las posibles
influencias negativas que puedan afectarla, ya sea
desviando la mala suerte o incluso de lo proviniente de voluntades negativas que atentan contra
la seguridad y bienestar del individuo.
Existe, pues, una fuerza talismánica, un poder protector, un generador de felices circunstancias,
un controlador que dispersa y neutraliza todos los magnetismos negativos provenientes del exterior
y sobre los cuales solo el TALISMÁN es eficaz.
Es un amuleto cualquier objeto usado en la creencia que merced a él se pueda obtener
correspondencia o preservarse de cualquier daño.
Algunos distinguen como talismán a todo objeto que dé buena fortuna y como amuleto al que solamente
defiende contra los males.
Durante la Edad Media, la confección de talismanes de amor se complicó enormemente. Para hacerlo se
exhumaban viejas tradiciones latinas y fórmulas secretas y misteriosas de Oriente,
traídas por los cruzados. En las extrañas mezclas actuaban juntos los Dioses del Olimpo con los genios
de las creencias Árabes y los demonios y arcángeles cristianos.
¿Quién no ha tenido alguna vez un objeto que le diera suerte, algo que nos haga sentir seguros?
Los Talismanes se realizan en metal, madera, marfil o pergaminos. En estas planchas se gravan
figuras simbólicas, símbolos cabalísticos o caracteres mágicos.
Tienen que ser totalmente personales, que reflejen tus deseos o necesidades.
Y solo lo puede tocar la persona a la que va indicada.
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lo hacemos exclusivo para tí.
Fondo:Cruz pétrea del camino de Santiago